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La Fortaleza de Autorregulación: sugerencias para su integración terapéutica.

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Archivo de la pagina de web.archive.org:

La Autorregulación es una Fortaleza Personal. Es la capacidad de ejercer esfuerzos en supervisar las acciones, emociones y cogniciones propias en orden de alcanzar aquellas metas y objetivos personales que se hayan planeado como importantes. Las personas que tienen esta fortaleza son capaces de controlar respuestas impulsivas, pensar en el largo y medio plazo y no únicamente en las gratificaciones inmediatas.

En el contexto de la rehabilitación psicosocial, la Fortaleza de Autorregulación [Autocontrol] es de las más comunes y presentes entre los usuarios e integrantes de los servicios. Se puede teorizar que su presencia en personas con una enfermedad mental puede deberse a resultados de aprendizajes y habilidades de resiliencia tras haber superado momentos adversos propios de la enfermedad; resiliencias que tienen que ver con la Autorregulación: la capacidad de gestionar emociones y cogniciones impulsivas y a corto plazo, en orden de transformarlas en planes y objetivos personales a medio y largo plazo.

Una de las formas de incorporar el trabajo terapéutico sobre la Autorregulación en talleres grupales o sesiones individuales en este contexto puede ser la puesta en marcha de un Plan de Identificación y Aplicación Cotidiana de esta fortaleza en la vida del usuario/s del servicio.

PLAN DE IDENTIFICACIÓN Y APLICACIÓN COTIDIANA DE LA AUTORREGULACIÓN.

OBJETIVO:

Utilizar con más frecuencia la fortaleza de Autorregulación; estableciendo planes diarios deliberados para ponerla en práctica, al principio, y comprometiendo su realización como objetivo personal, logrando su automatización en el funcionamiento diario regular.

CÓMO LOGRAR ESTE OBJETIVO:

Éste es el paso fundamental; cómo lograr utilizar con más frecuencia esta fortaleza. ¿Motivos y pasos para hacerlo? Los siguientes:

Primer paso - Querer y desear.

Puede parecer nimio o poco relevante, pero ejercer un compromiso propio a establecer una serie de objetivos en la vida marca la diferencia en muchos aspectos. En este sentido, las Fortalezas Personales pueden marcar un modo interesante de hacerlo.

Las fortalezas son patrones de pensamientos, sentimientos y conductas que estimulan y dirigen al individuo hacia una efectividad máxima: es decir, son formas de pensar, de sentir y de actuar que poseemos cada uno de nosotros, y que nos sirven para motivarnos y tener energía para sacar lo mejor de nosotros. Son parte de nuestra forma de ser, y cuánto más las utilicemos en el día a día, más conseguiremos sacar lo mejor de nosotros mismos. Las Fortalezas son puntos fuertes dentro de la personalidad de cada individuo, son factores virtuosos de personalidad que se manifiestan en los comportamientos de las personas que son buenas por sí mismas, contribuyendo al bienestar y a la satisfacción vitales. Es decir, cuánto uno más utilice sus Fortalezas para resolver problemas y para disfrutar de distintos momentos, mayor bienestar sentirá uno con su vida y más satisfecho estará de uno mismo.

Segundo paso - Motivos subjetivos.

Es el segundo paso más importante. Uno de los objetivos que uno puede plantearse es cambiar una dinámica vital, salir de un círculo o patrón y entrar en otro, más constructivo o positivo. El "romper una burbuja" para ser más feliz y consecuente con la personalidad propia. Sin embargo, dicho cambio de comportamientos y perspectivas no tiene como requisito el cambiar absolutamente todo lo que uno ya ha realizado, ni "empezar de cero", ni "encontrar el botón de reinicio". Más bien, no es reiniciarse uno ni empezar de cero: el objetivo es utilizar toda la experiencia acumulada, los aprendizajes, las habilidades, los valores, las destrezas y las fortalezas personales para encontrar más momentos de felicidad y para realizar actividades que sean coherentes y consecuentes con la propia forma de ser.

Tercer paso - Utilizar técnicas para poner en marcha y utilizar deliberada y planificadamente la fortaleza de Autorregulación.

Una de ellas, que proponemos, es un entrenamiento en Mindfulness o atención plena. Pueden encontrarse dos guías para entrenar la conciencia plena sobre el presente en dos direcciones web. La primera, en la página de Vicente Simón, en la que pueden encontrarse audios sobre ejercicios de barrido corporal o Mindfulness y compasión. La otra, en inglés, recopila una serie de meditaciones realizadas por Barbara Fredrickson, que ella denomina loving-kindness meditation.

Las claves para que estos recursos de entrenamiento en audio sobre atención plena sean útiles y funcionen son dos: la regularidad en su práctica, convirtiéndola en un hábito o rutina, y la persistencia en su utilización. Aunque en los dos recursos mencionados las instrucciones para su práctica son secuenciales e incrementales, algunas recomendaciones a no olvidar durante su realización son los siguientes:

Si tienes dificultades en dar cabida sólo a cogniciones y emociones del momento presente, del ahora, imagina que en tu mente se encuentra un conserje, que sólo permite la entrada a pensamientos y sensaciones referidas al ahora, al momento presente; y no permite la entrada a recuerdos del pasado, ni a imaginaciones sobre el futuro.

Lo único que existe es el presente. El pasado ya ha ocurrido, ya ha acontecido, y no podemos cambiarlo. El futuro no existe, aún no ha ocurrido, aún no ha pasado. Lo único que existe es el ahora, el presente, el aquí.

Si tienes dificultades para centrarte en el momento presente, observa como los otros pensamientos intrusivos aparecen, pero con la misma facilidad se van. Imagina que cada pensamiento es un globo aerostático, que se acerca sin que lo veamos, pero que con el viento se vuelven a ir, con mucha facilidad. Tu respiración, tranquila y pausada, es el viento que se lleva a esos pensamientos a otro lugar.

Cuarto paso - Conectar experiencias pasadas en las que se haya hecho uso de la Fortaleza de Autorregulación.

Un paso previo a comenzar a utilizar de forma regular la Autorregulación es conectar esta fortaleza con las experiencias pasadas y presentes en las que se haya utilizado; se trata de realizar un ejercicio de reflexión, ponderación y "periodismo" sobre qué uso se ha realizado en el pasado de la Autorregulación. Para ello, uno puede seguir una serie de preguntas dedicadas a facilitar dicha exploración; preguntas como:

¿Te ves reflejado en la fortaleza de Autorregulación? ¿Cuál fue tu primera reacción al ver en los resultados del VIA que la posees?

¿Qué es lo que más te sorprende de poseer esta fortaleza?

¿Te identificas con la Autorregulación? En otras palabras; ¿Sientes que ésta forma parte, entre otros elementos, del núcleo de quién eres?

¿Sientes que cuando has practicado la Autorregulación en el pasado has obtenido experiencias constructivas?

¿Cuál es la última vez que has utilizado la Autorregulación en un momento o situaciones determinada de tu vida?

Piensa en un momento de tu vida en el que sientas que estabas funcionando del mejor modo posible, aquel en el que más "tú" te sentías, ¿utilizabas la fortaleza de Autorregulación como estrategia habitual?

Piensa en un momento de tu vida en el que te sintieras con cierta ansiedad, con el ánimo bajo o con gran estrés, ¿usaste en ese momento para salir adelante la Autorregulación?

Considera qué persona/s de tu entorno actúan para ti como modelos de conducta o "parangones" en tanto a la Autorregulación. ¿Cómo la expresan y utilizan? ¿En qué situaciones? ¿Con qué resultados?

Quinto y último paso - Persistencia. No "paciencia".

"Paciencia" es un término muy "blando", muy "light" y, sobre todo, muy pasivo. Paciencia supone esperar, sentado en el sofá de casa, a que los eventos positivos nos sucedan. Persistencia, en cambio, supone luchar por lo que queremos, siendo constantes, tomando timón del barco.